[También puedes llamarme Crista]

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Careine
Indefinible (que no indefinida)
Y podrías llamarlo el fin del mundo...
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martes, 7 de junio de 2011

El pasado, hay que hacerlo añicos.

Hay un punto en el que no hay retorno porque la palabra pierde significado (y se queda en un montón de letras feas) y el universo se hace más grande, pero más acogedor y más como casa y casi casi casi es una imagen hogareña. Cuesta un poco pero es así.
Así que cuando miran al cielo, lo único que ven es a los Antiguos Dioses (de los nuevos, Adrien no ve ni uno) sonriendo un poquito y la vida se puede respirar en el aire frío que llena los pulmones de humedad y oxígeno y un par de mentiras de las necesarias.

Es junio, pero al tiempo le da igual, eso de que ya sea verano.

Así que aquí están, un poco perdidos, un poco tontos, un poco tristes y un poco doloridos todavía, en el alma (dónde nadie puede verlo) y en el corazón y en la memoria.
Ha merecido la pena, eso seguro.

-Vamos. -Adrien se levanta, frenético y nervioso, porque hay cosas a las que no se acostumbra.
Éla lo mira por detrás de sus gafas y se incorpora. Annie y Laurinne también lo hacen. Arlie gimotea, pero se levanta, con Martin y Sccar y Olivier.

Y se van, por que el verano es eterno, y suyo, y la hoguera de San Juan está esperando que la saltes, Martin.

Martin no piensa saltar la hoguera, claro que no (a menos que Adrien se lo pida así, todo párpados caídos y sonrisa desafiante).


miércoles, 11 de mayo de 2011

Pero cuidado conmigo, tomo medicación.

Es como el fogonazo de la cámara, el flash de la Polaroid nueva de Ärno. Un instante, y su sonrisa (efímera, algo ácida y algo triste) se ha quedado inmortalizada para siempre. Anna Eva lo mira un poco mal, pero Devon le pasa una de sus manos -fría, helada como la nieve más allá de la ventana- por la espalda, dándole un beso fugaz en el pelo.
Matt se ríe, escandaloso, con los ojos color anochecer brillando por la alegría y el alcohol -sobre todo por el alcohol-y Enzo le mira con un poco de amor, con un poco de rabia, como le ha mirado siempre (solo que ahora se les nota). Es 1991. Ayer era 1990, y mañana, quien sabe. Es el día de año nuevo, y ellos no tienen nada que perder, ya no.
Quizás lo perdieron todo, hace más de un millón de años, hace más de dos, cuando Devon llevaba corona y a Matt no se le veían los ojos, y ella y Ärno conspiraban juntos. Quizás ganaron la guerra.
No se acuerda. Ha pasado mucho tiempo, y ahora ya no hay caballeros y damas. Ahora, por no haber, no hay ni reyes, por lo menos en Finlandia.
Pero ellos siguen allí. >>Para siempre<< susurra Devon en su oído, deslizándole el anillo por el dedo anular. >>Para siempre<< grita Matt, antes de besar a Enzo.
Y ella se lo cree.


(Aunque para siempre suene muy contundente y muy, muy lejano. Pero en eso consiste.)

sábado, 2 de abril de 2011

Un par de cosas más que decir

Miravelle Highs (Carbuncle)

A Miravelle nadie nadienadie la llama así en el mundo real (es decir, más allá de Plan Ô Pluit).
Su madre la llama niña, su padre guapa, Nitsu y Troy la llaman Mimí, pero para sus hermanos, para November, y para el resto del mundo en general es Coeur. Solo Coeur.

(Está encantada de conoceros, pero no es ningún secreto).

Colin McGrawson

Su vida podría ser más entretenida si apagase el coche, echase a su hermano gemelo y a Loras Leigh Brooks de allí, y, no sé, tal vez con algo de música suave, le dijese a Ámbar Tyson que la quiere.

(Pero vamos, que tal vez. Pero que no, que no, que no, que Colin no cree en esas cosas).

November de Ritmia y Wilde.

Tiene un anillo que no sabes de qué va, nadie sabe dónde cojones guarda las bombas, se esconde en los baños para hablar con su hermano por teléfono y es tan tremendamente descarada que no necesita ocultarse.

(Es la madre de todas las bombas, la sal de la vida. Y la pimienta, y, sobre todo, el arsénico).

Nymeria

Si la encuentras, te la quedas.

(Pero vamos, que tú verás).


Evita Bloom (o Boom)

Érase una vez una chica a un peine pegada. Chicles de melocotón y tabaco mentolado. Ciaroscuro. Francés, italiano, inglés. Explosiones inesperadas, que, en realidad, no afectan a nadie. No tiene las llaves de casa de Nymeria. Que no. Que no. En serio.

(Fan número uno de las segundas oportunidades, aunque la gente no cambie. Ahora bien, no le pidas una tercera).