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Indefinible (que no indefinida)
Y podrías llamarlo el fin del mundo...
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jueves, 17 de marzo de 2011

Sinclair, Cyrus

Nadie hablaba nunca de Cyrus. Fredderik, el mayor, el maldito genio de mierda acaparaba toda la atención. Incluso hablaban más de Blair, que era tan normal, tan anodino, y a la vez, tenía aquel caracter tan ácido y desagradable, y además se permitía el lujo de ser agradable con todo el mundo. Y bueno, Charlie era taaaan encantadora que nadie se olvidaría de ella. Pero nadie hablaba nunca de Cyrus.
Cyrus era el guapo de la familia. El guapo, el superficial, y el gemelo pequeño (por tres putos segundos de mierda, así que cállate la boca, Blair), el ligón, el estúpido que en realidad no era.
Ojalá alguien (a parte de Blair o de Fredd) se hubiera dado cuenta a tiempo.
Nadie sabía nada de Cyrus Sinclair.
La peor persona del mundo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Definitivamente, ni Clover era el prototipo de princesa en apuros, ni el café era un buen castillo encantado. (Y además Miravelle no era un dragón, ni November una bruja malvada (o bueno, un poco sí)). Pero es que Fredderik no era el heredero de un gran reino (aunque sí de un enorme imperio económico, o por lo menos de una buena parte), y Blair y Cyrus no eran sus terribles hermanos pequeños... O sí, pero eso no tiene mucho que ver. No había nada de poesía épica en aquello, salvo las casitas medievales de Plan Ô Pluit. La única dama en problemas era Charlie, el único dragón se llamaba Chef (y en realidad era cocinero) y lo más parecido a una bruja, la señora Clewerater.
No era una historia épica, pero eso no impedía que Fredderik quisiera a Clover como si lo fuera, como para matar bestias, como para levantar castillos (como para mancharse el traje), como para hacer mil y un locuras.
Pero eso no tenía por qué saberlo nadie.

martes, 8 de marzo de 2011

Pobres hermanos Sinclair

¡Pobres hermanos Sinclair! Decía la alta sociedad, en aquellas horribles, aburridas reuniones sociales a las que solo iban cuando no había más remedio ¡Ahora serán solo tres sombras grises, ahora que se ha ido la pequeña, la única con algo de vida en esa familia! ¡Pobres, oh, pobres!
(Aunque de pobres, poco, decía Fredderik. Seguro que a alguna de aquellas damas viejas y gordas les encantaría adoptarlos, a ellos y a su fortuna, según Blair. Cyrus ni opinaba).
Y es que Charlotte (Charlie, la pequeña Charlie), volvería. Siempre volvía.

(Y si no, aunque Fredderik no lo supiera, siempre tendrían a Clover).