[También puedes llamarme Crista]

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Careine
Indefinible (que no indefinida)
Y podrías llamarlo el fin del mundo...

domingo, 31 de octubre de 2010

Y morirme contigo si te matas, y matarme contigo si te mueres

Me hubiese gustado decirte adiós como es debido, haber tenido contigo una de esas despedidas que suelen poner en las peliculas romanticonas que tanto odio. Pero las cosas están muy dificiles ultimamente, y a mi se me quitan las ganas de pequeños detalles.

Me hubiese gustado tener la oportunidad de decirte a la cara todo lo que siempre pensé de tí, lo mala persona que podías llegar a ser. Pero, como siempre, las ideas llegan a destiempo, y mal.

Me hubiese gustado regalarte el cielo, aunque solo hubiese sido un trocito pequeño, porque seguiría siendo el cielo, y ese es un regalo que no tiene nadie.
Pero las cosas se han complicado mucho últimamente, y ya no es tan fácil robar cosas que flotan.

Me hubiese gustado decirte: Te quiero, al menos solo una vez, porque ahora ya no puedo decirtelo.
Ya sabes que a mí no me gusta mentir.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Yo no voy a morirme

Toda su vida le pasó por delante de los ojos. Fueron solo unos cinco segundos, pero es que no había mucho que contar.

Vio a los Rebeldes y vio la agria y cínica sonrisa de Sophia. Vio a Sonnë, su mentora, amiga y maestra. La vio reírse y morir, todo en la misma imagen. Vio a Vlad, a Ciel y a su hermana.
Vio a Strawberry. Muchas veces. Oyó las risas de la mayoría. Volvió a notar el dolor de cabeza de la primera vez que despertó después del misterioso accidente.
Vio fuego.
Y entonces lo decidió. El era Blaze, el desconocido. El era Blaze, el desmemoriado, el perdido. El era Blaze, el guerrero, el heredero de Sonnë.
Él era Blaze y no iba a palmarla.

Así que levantó la cabeza con orgullo, la mirada ardiente y peligrosa, apretando los dientes para ignorar el dolor.
-Yo... -resolló.-Yo no voy a morirme.

Y la suya fué una sonrisa de lobo herido, cansado y viejo, pero que sabe que ha ganado la batalla.

Y Blaze venció, aunque no de la manera que esperaba.

-Como quieras, caballero. -la voz de Lumini, llegó hasta sus oídos, dura, cruel.- No morirás.
-¡¿CÓMO!? -oyó un grito airado desde las sombras de la habitación.
-Paciencia, paciencia. -aquella voz musical y juguetona, apenas un susurro, pertenecía sin duda a Dama Murmullo, y pareció calmar al tercer hombre.- Seguro que nuestro querido amigo -uf, aquellas palabras sonaban realmente peligrosas- no va a dejarselo tan fácil como piensas. ¿Verdad?
En los labios del aludido se dibujó una sonrisa cruel, pero no contestó. Todos los presentes conocían la respuesta.
-Haz lo que te de la gana conmigo, Lumini. -le espetó Blaze, y un hilillo de sangre se le escapó por la comisura de la boca. Él no le dió importancia.- No os tengo ningún miedo.

Las carcajadas agudas de Dama Murmullo resonarían para siempre en su memoria, como una terrible melodía junto con el recuerdo de Lumini acercándose más a él, para susurrar en su oído:
-Mentira.

martes, 26 de octubre de 2010

Nunca he sabido disparar correctamente. La pistola se me cae de las manos, o estas me tiemblan, o apreto tarde el gatillo. O directamente, ni lo encuentro.
Creo que eso dice mucho de mí, aunque no tenga claro si es bueno o malo. Nunca he sabido disparar bien, y nunca sabré.
Debería ser más rápida.
No supe dispararte a tí, pero tú tampoco pudiste. Estamos en paz.


Aunque eso no me reconforte en absoluto.